San Benito llama «Casa de Dios» a todo el monasterio, no solo a la iglesia. Con ello quiere expresar que se trata de dejar que la presencia de Dios marque toda la vida cotidiana.
La tradición benedictina transmite actitudes espirituales que orientan y marcan la vida cristiana en el día a día. Invita a vivir con atención plena y a percibir la presencia de Dios en todos los ámbitos de la vida.
Además, otras actividades ofrecen espacios para el encuentro, la profundización espiritual y la orientación personal. Abordan diferentes situaciones de la vida y cuestiones espirituales.